jueves, 8 de febrero de 2007

Sueños..sueños son?

Espero que no me dé por agobiarme. A estas alturas, con 25 tacazos, debería saber qué es lo que quiero, ¿no? pues sí, lo sé, pero el camino es arduo, y nada fácil. Así que por si acaso me saco una ingeniería, pa matar el tiempo. Y claro, no es mi vocación, aunque entiendo que hoy en día en nuestro mundo supuestamente desarrollado, hace falta la informática, un invento para hacer la vida más cómoda y reirnos un poco de los que no tienen ni idea de ordenadores. Pues yo prefiero saber más de la vida que de bits, que al fin y al cabo, no tienen vida propia. Son porque nosotros hemos querido que sean, no es como las ondas electromagnéticas, o la energía, que ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Viene de serie con el planeta, y también se irá de serie, o más bien, se transformará en destrucción cuando el cambio climático agote los recursos de mi amada Tierra, y que está malita, pero no necesita un médico cualificado para que la osculte. Nosotros somos sus médicos más eficaces, y también los asesinos sin prejuicios, que vaciamos nuestra basura en su estomaguito y luego le da gastroenteritis y no deja de llover con furia donde menos tiene que llover. Es que no nos damos cuenta? La solución no es irse a vivir a otra zona, hasta que le vuelva a dar gastroenteritis, la solución es que no vuelva a pasar. Pero estamos más preocupados porque llegue el sueldo para pagar la hipoteca de esa casa que nos hemos comprado nuevecita en un terreno en el que antes había árboles y naturaleza. Y yo queriendo cantar. Cantar y cantar, bailar, hacer mover el esqueleto, sentir, evadir las mentes de la realidad y trasnformarlas en algo benigno, energía de la buena, como el colesterol del bueno, con el que puedes pasarte un poquito de vez en cuando.
Ya que esto no tiene fin, ni remedio, voy a luchar por mis sueños, que no quiero que se queden en un lugar de mi cabeza que se desactiva con la alarma del móvil, y no vuelve a activarse hasta que me paso a la inconsciencia nocturna. Para que sepáis de qué os estoy hablando, ahí va una parte de mí:Músiquita para tus oídos