Las casas rurales, la nueva forma de turismo español. Desde luego sale mucho más barato que irte a un hotel y con muchas más actividades por hacer que tumbarte en la playa, aunque me priva eso de ponerme morenito, que no chamuscao. Para nochevieja, decidimos irnos los amigos a una casa rural de La Rioja, en un pueblo denominado El Rasillo, y no porque fuera especialmente plano el pueblo, que más bien estaba cuesta arriba. La casa, preciosa, las vistas, muy bonitas. Hacemos una gincana por el pueblo, de forma que tenemos que averiguar el sitio en el que se encuentra la siguiente pista hasta llegar a la meta, y ver qué grupo ha terminado antes. Mi grupo se pierde, como no podía ser de otra forma, y terminamos el recorrido en 18 minutos, no sin antes haber sacado el hígado, el corazón y los pulmones del cuerpo, para no sentir nada. Divertido de todas formas. Preparamos la cena, me dedico ha hacer salsa alioli para 9 personas, llenando las tazas de café que tiene la casa. Me sale delicioso, para los langostinos. Hacemos las chuletas, las almejas, los berberechos, gambas a la plancha. Tabla de "ibéricos", y un pata negra incluido. Cenamos, nos ponemos gochos, y con el estómago lleno empezamos la ronda de cubatillas.Suenan las campanadas, mientras yo me parto de risa viendo como se come las uvas un amigo al que no le gustan las uvas, la otra se llena la boca porque son demasiado grandes como para tragarlas una a una cada segundo. Abrimos la sidra, esta vez el tapón no salta por los aires para terminar en mi desnuda cabeza, mientras se graba en video el momento y se guarda para la posteridad. Nos damos la paz, hermanos, y empieza la fiesta,el alcalde del pueblo nos invita a una copa de cava, que después de haber probado la sidra, sabe a rayos y centellas, aunque sea buenísimo, y a tirar petarditos! El arsenal que nos hemos llevado nos tiene un ratito entretenidos, mientras la gente aplaude ante el espectáculo de luces que estamos creando. Me siento como Roxxie en Chicago, a punto de lanzarme al escenario a dar el do de pecho con fuegos de artificio como decorado. Seguimos bebiendo en la casa, cantando canciones de todos los tiempos ("Como un burro amarrado","Querida Milagros","Ojos verdes","No te vayas todavía",el popurrí de Siempre Así que me sé de memoria aunque hace años que no lo escucho), y zás!!
El petardo definitivo que mi amigo, el de las uvas, ha tenido la genial idea de tirar a la puerta de la casa. Salen los dueños, claro, broncazo y encima nos pillan, porque somos 9 en vez de los 6 que íbamos a ser en un principio. Sin embargo, y aquí viene el kit de la cuestión, nos sentimos muy molestos, porque la casa que hemos alquilado está debajo de los dueños, y estos entran como pedro por su casa sin avisar ni nada, para decirnos cuatro paridas, y controlar un poco el tema. Cuando uno alquila una casa, no tiene derecho a entrar sin avisar, me recordó a "Cosas de casa", donde la puerta siempre está abierta para que entre Steve Urkel cuando quiera.
Las habitaciones, que dejamos cerradas con llave, aparecen abiertas y con las ventanas cerradas, cuando nosotros las habíamos dejado abiertas. Y si alguien está haciendo el amor con su chic@. No es legal. Nos cobran menos de lo que deberían, porque es denunciable. Por lo menos eso que nos llevamos. La próxima vez lo pensaremos 2 veces antes de decir que somos menos, preguntaremos si viven cerca los dueños, y dejaremos zanjado el tema del coste antes de salir hacia nuestro destino. Es muy desagradable tener que discutir por cuatro perras, pero las cosas claras desde un principio, que así uno prefiere irse a un hotel.