El sol en la ventana
La lluvia me cala hasta los huesos, pero no puedo dejar de andar para llegar donde tú estás. Creo que lo estoy dando todo en vano, y sin embargo, no me he sentido más completo en toda mi vida. Sólo una sonrisa tuya invade,colma de luz los oscuros recovecos de mi alma. En algún momento, sin darme cuenta, sale el sol, las nubes empiezan a clarear, y el cielo deja de encerrarnos con sus sábanas. Y no me he dado cuenta porque para mi la lluvia no existe, no moja ni empapa, sólo hay sol en mí. Llego a tu puerta y doy tres telefonazos para que me abras. Nada. No hay contestación, y me preguntó a qué se debe esto, si hace media hora habíamos quedado en que iría a visitarte. Cuanto más claro se hace el cielo, más negras son mis esperanzas. Pienso que has hecho como los demás: arrepentirte en el último instante. Y no dejo de sorprenderme ante tal comportamiento, porque siempre creo que esta vez no va a ser así. También intento controlar mi inconsciencia, que pugna por salir a la superficie, para ver las cosas de forma más racional,atenerme a hechos tangibles,y no dar conclusiones precipitadas. 10 minutos, 15 minutos, 20 minutos. Nada, no aparece por allí nadie. El móvil desconectado. Algo me hace pensar que necesitas ayuda. Un escalofrío, me he puesto en lo peor, y tengo que subir. Llamo a un vecino para que me abra la puerta, subo corriendo las escaleras, y golpeo con fuerza la puerta de tu casa. No oigo pasos pero si que la música está encendida a todo trapo. Me angustio, porque por mi cabeza pasan imágenes crueles que no quiero ver. Las lágrimas empiezan a resbalar por mis mejillas con desesperación. La vecina de la izquierda sale alterada por el escándalo que estoy armando, y me deja la copia de la puerta de tu casa que tiene para casos de emergencia. Abro corriendo y allí estás bailando, absorbido por las ondas electrónicas que te hacen mover el cuerpo de un lado a otro, apoyada la espalda en la pared, frente a la puerta de entrada y con los ojos cerrados. No puedo hacer otra cosa que llorar en silencio, con una mueca de media sonrisa, le agradezco a la vecina su ayuda y mientras ella se marcha anonadada por el espectáculo que estás montando, yo me acerco a tí, y sin tocar tu cuerpo rozo mis labios con los tuyos. Te asustas. ¡Vaya, si te asustas! Y me abrazas, sin parar de bailar, acabamos moviéndonos como energúmenos, borrachos de amor, y con el sol entrando por la ventana, un sol que sale de mi pecho, y que no quiero que se apague nunca.
3 comentarios:
Es autobiográfico? De verdad que no estás enamorado de nadie? Empiezo a no creerte, jajajajja. Es corto pero intenso, me gusta.
jejeje, no miguelito, no estoy enamorado, de verdad, son cosas que se me ocurren escribir, la mayoría de veces, sentimientos que gustaría sentir si me pasara lo que cuento, pero nada más, soy así de simple, o complicao, según cómo quieras verlo...Ójala me pasara eso
Wooooo!!! Que bonito ;) Nunca dejes que deje de fluir tu creatividad :)
laschicasdelpisofranco.blogspot.com
Publicar un comentario