jueves, 25 de enero de 2007

Todo un misterio

Es martes, y no voy a trabajar por un asunto familiar de máxima importancia. De hecho, no he dormido en toda la noche. Son las 8 de la mañana, oigo movimiento en el salón. Mi madre ya está recogiendo para que, a nuestro regreso, no haya que limpiar mucho, porque nos espera un día agotador. A las 9:20 ya estamos allí, pero sólo puede pasar un familiar, así que decidimos que sea mi madre, que está como un flan de nerviosa, y puede tranquilizarse si ve a mi hermana. Pero nos equivocamos,porque se pone más nerviosa todavía al ver a mi hermana llorando por la ansiedad. Tampoco ha debido dormir mucho. Una mujer sólo tiene a su primera hija una vez en la vida, y eso es lo suficientemente importante como para sufrir insomnio. Por fin , nos dejan pasar a todos, y seguimos a la enfermera que empuja la camilla en la que se encuentra mi hermana. Yo la veo estupenda, debe haberse tranquilizado ya. Subimos en el ascensor y nos indican cómo llegar a la sala de espera. Aguanto 5 minutos allí y me voy a ver al marido de mi hermana, que está en una zona más solitaria, esperando a que le saquen a la niña para que la vea un segundo,antes de llevarla a la habitación en la que permanecerá con su madre hasta el alta médica. Está como un flan también y me empiezo a desesperar porque odio los hospitales, y más cuando lo que viene es vida, porque sus paredes me hacen pensar que nada bueno puede pasar dentro, aún cuando lo que ocurra sea un nacimiento. Vuelvo a la zona de espera con mis padres, y pasan mi madre y la madré de mi cuñado para poder ver a la niña con el padre. Vuelven emocionadas. Son las 11 de la mañana. Irene ha venido al mundo sin esfuerzo alguno, pues nació por cesárea. Mi madre llora como una magdalena por haber visto a la personita que de ahora en adelanta colmará todas nuestras espectativas de vida, y hará que seamos más felices.
A las 14h aún no podemos entrar en la habitación porque las enfermeras están acomodando y limpiando a la madre y a la hija. Cuando pasamos dentro, no me puedo creer lo que estoy viendo. Algo que ha salido de mi hermana, tan bonito, tan despierto, tan ...precioso. Es preciosa, no puedo definirla de otra manera. A pesar de ser un bebé, es muy bonita, con los ojos muy abiertos, y atenta a todo. Escucha un sonido, y abre los ojos todo lo que puede atenta. Pero lo más sorprendente de todo es cómo es capaz de saber que tiene que mamar. No se extraña cuando el pezónentra en su boca, simplemente traga hasta que se queda dormidita. no me lo creo, pero lo están viendo mis ojos, es así. Más lista que el hambre, apoya su manita en el pecho de su madre y absorve la leche poco a poco pero sin descanso, como si se la fueran a quitar. Y se enfada si la apartan de su madre. Que rica. Ójala tenga ese carácter de mayor y sepa disfrutar de la vida con cabeza. Yo me encargaré de los caprichos...
Para muestra de que lo que digo es cierto, algunas imágenes de la pequeña más bonita del universo:

lunes, 22 de enero de 2007

El sol en la ventana

La lluvia me cala hasta los huesos, pero no puedo dejar de andar para llegar donde tú estás. Creo que lo estoy dando todo en vano, y sin embargo, no me he sentido más completo en toda mi vida. Sólo una sonrisa tuya invade,colma de luz los oscuros recovecos de mi alma. En algún momento, sin darme cuenta, sale el sol, las nubes empiezan a clarear, y el cielo deja de encerrarnos con sus sábanas. Y no me he dado cuenta porque para mi la lluvia no existe, no moja ni empapa, sólo hay sol en mí. Llego a tu puerta y doy tres telefonazos para que me abras. Nada. No hay contestación, y me preguntó a qué se debe esto, si hace media hora habíamos quedado en que iría a visitarte. Cuanto más claro se hace el cielo, más negras son mis esperanzas. Pienso que has hecho como los demás: arrepentirte en el último instante. Y no dejo de sorprenderme ante tal comportamiento, porque siempre creo que esta vez no va a ser así. También intento controlar mi inconsciencia, que pugna por salir a la superficie, para ver las cosas de forma más racional,atenerme a hechos tangibles,y no dar conclusiones precipitadas. 10 minutos, 15 minutos, 20 minutos. Nada, no aparece por allí nadie. El móvil desconectado. Algo me hace pensar que necesitas ayuda. Un escalofrío, me he puesto en lo peor, y tengo que subir. Llamo a un vecino para que me abra la puerta, subo corriendo las escaleras, y golpeo con fuerza la puerta de tu casa. No oigo pasos pero si que la música está encendida a todo trapo. Me angustio, porque por mi cabeza pasan imágenes crueles que no quiero ver. Las lágrimas empiezan a resbalar por mis mejillas con desesperación. La vecina de la izquierda sale alterada por el escándalo que estoy armando, y me deja la copia de la puerta de tu casa que tiene para casos de emergencia. Abro corriendo y allí estás bailando, absorbido por las ondas electrónicas que te hacen mover el cuerpo de un lado a otro, apoyada la espalda en la pared, frente a la puerta de entrada y con los ojos cerrados. No puedo hacer otra cosa que llorar en silencio, con una mueca de media sonrisa, le agradezco a la vecina su ayuda y mientras ella se marcha anonadada por el espectáculo que estás montando, yo me acerco a tí, y sin tocar tu cuerpo rozo mis labios con los tuyos. Te asustas. ¡Vaya, si te asustas! Y me abrazas, sin parar de bailar, acabamos moviéndonos como energúmenos, borrachos de amor, y con el sol entrando por la ventana, un sol que sale de mi pecho, y que no quiero que se apague nunca.

viernes, 5 de enero de 2007

El negocio de las casas rurales

Las casas rurales, la nueva forma de turismo español. Desde luego sale mucho más barato que irte a un hotel y con muchas más actividades por hacer que tumbarte en la playa, aunque me priva eso de ponerme morenito, que no chamuscao. Para nochevieja, decidimos irnos los amigos a una casa rural de La Rioja, en un pueblo denominado El Rasillo, y no porque fuera especialmente plano el pueblo, que más bien estaba cuesta arriba. La casa, preciosa, las vistas, muy bonitas. Hacemos una gincana por el pueblo, de forma que tenemos que averiguar el sitio en el que se encuentra la siguiente pista hasta llegar a la meta, y ver qué grupo ha terminado antes. Mi grupo se pierde, como no podía ser de otra forma, y terminamos el recorrido en 18 minutos, no sin antes haber sacado el hígado, el corazón y los pulmones del cuerpo, para no sentir nada. Divertido de todas formas. Preparamos la cena, me dedico ha hacer salsa alioli para 9 personas, llenando las tazas de café que tiene la casa. Me sale delicioso, para los langostinos. Hacemos las chuletas, las almejas, los berberechos, gambas a la plancha. Tabla de "ibéricos", y un pata negra incluido. Cenamos, nos ponemos gochos, y con el estómago lleno empezamos la ronda de cubatillas.Suenan las campanadas, mientras yo me parto de risa viendo como se come las uvas un amigo al que no le gustan las uvas, la otra se llena la boca porque son demasiado grandes como para tragarlas una a una cada segundo. Abrimos la sidra, esta vez el tapón no salta por los aires para terminar en mi desnuda cabeza, mientras se graba en video el momento y se guarda para la posteridad. Nos damos la paz, hermanos, y empieza la fiesta,el alcalde del pueblo nos invita a una copa de cava, que después de haber probado la sidra, sabe a rayos y centellas, aunque sea buenísimo, y a tirar petarditos! El arsenal que nos hemos llevado nos tiene un ratito entretenidos, mientras la gente aplaude ante el espectáculo de luces que estamos creando. Me siento como Roxxie en Chicago, a punto de lanzarme al escenario a dar el do de pecho con fuegos de artificio como decorado. Seguimos bebiendo en la casa, cantando canciones de todos los tiempos ("Como un burro amarrado","Querida Milagros","Ojos verdes","No te vayas todavía",el popurrí de Siempre Así que me sé de memoria aunque hace años que no lo escucho), y zás!!

El petardo definitivo que mi amigo, el de las uvas, ha tenido la genial idea de tirar a la puerta de la casa. Salen los dueños, claro, broncazo y encima nos pillan, porque somos 9 en vez de los 6 que íbamos a ser en un principio. Sin embargo, y aquí viene el kit de la cuestión, nos sentimos muy molestos, porque la casa que hemos alquilado está debajo de los dueños, y estos entran como pedro por su casa sin avisar ni nada, para decirnos cuatro paridas, y controlar un poco el tema. Cuando uno alquila una casa, no tiene derecho a entrar sin avisar, me recordó a "Cosas de casa", donde la puerta siempre está abierta para que entre Steve Urkel cuando quiera.
Las habitaciones, que dejamos cerradas con llave, aparecen abiertas y con las ventanas cerradas, cuando nosotros las habíamos dejado abiertas. Y si alguien está haciendo el amor con su chic@. No es legal. Nos cobran menos de lo que deberían, porque es denunciable. Por lo menos eso que nos llevamos. La próxima vez lo pensaremos 2 veces antes de decir que somos menos, preguntaremos si viven cerca los dueños, y dejaremos zanjado el tema del coste antes de salir hacia nuestro destino. Es muy desagradable tener que discutir por cuatro perras, pero las cosas claras desde un principio, que así uno prefiere irse a un hotel.

jueves, 4 de enero de 2007

¡Qué vienen los Reyes Magos!

Qué bonitas son las compras navideñas. Me encanta ir en el sentido contrario al que mis pies quieren ir, arrastrado por una marea humana, que no sabe ni cómo ha llegado a la tienda de juguetes, ni qué es lo que quería comprar. Y encima, el lunes son las rebajas!! Nunca encuentro nada que me quede bien en rebajas, pero es tontería comprar algo que a los dos días podría estar a mitad de precio. Aún así, yo no quiero pasar el día de reyes sin un regalito debajo del árbol. Este año me caen unos ansiados patines en línea! Ahora me toca buscar un grupo de gente que practique patinaje de forma asidua, porque solito me aburriré, y los patines se quedarán en el rincón más oscuro de mi habitación, con los engranajes oxidados de no usarlos, y habrá sido un regalo estúpido.
Lo único que no me gusta del día de reyes, es tener que buscar regalos para toda la familia 2 y hasta 3 veces, porque nadie sabe qué regalar, y me lo encargan a mí. Está bien, reconozco que me gusta mucho regalar, y que siempre se me ocurren detalles curiosos, pero a lo largo del año no en 3 días. Realmente ayer creí morir buscando lo que me habían encargado. Es el último año que busco regalos para todos de todos, porque al final los míos acaban decayendo en originalidad, y quiero seguir siendo el rey de los regalos. Espero que os regalen lo que deseáis.